Ensayo matutino


Levanta temprano los párpados y abre grande la boca.
Esperando de nuevo saltar de la cama se detuvo. Un respiro y diez años de dudas.
Ahora que comienza otra vez a murmurar no sabe como se oirán sus palabras.
Palabras abrazo penetradas por los silencios, palabras encapuchadas como monjes.

Antes del café, en vez de llenar espacios de colores, prefiere escuchar en los huecos llenos de peces del lavabo…observar, desde el balcón, como rebotan las piedras que caen y tejen círculos perfectos. El dulce se deshace entre sus dientes, cuando sonriendo va haciendo girar el día.

Un ensayo, quizás dos, antes de que golpeen los abejones, las ventanas frías.
Se ha dedicado a visitar viejos recuerdos, añejos lugares de remota conciencia. De cada uno ha traído un pedazo de nostalgia, resolviendo crucigramas con adjetivos inventados. Todo gira cuando el hombre que habla abre un húmedo horizonte y se sienta a mirar al sur de cualquier parte.

El tocadiscos, un grabado de Piranesi, y la pared devolviéndo el extraño sonido de la calle.

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~ por latitudesblandas en septiembre 17, 2008.

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